El «porqué» de las algas

Ya te habrás preguntado qué tienen las algas que las hagan un superalimento. Pues la verdad es que hay numerosas ventajas en incorporarlas en nuestra dieta:

Ventajas nutricionales

Contribuyen para el mejor funcionamento de varios órganos, como la glándula tiroides o el corazón. Contienen una gran variedad de minerales y vitaminas, además de fibra y un tipo de azúcares llamados polisacáridos, que ayudan la flora intestinal. Las algas tienen antioxidantes y otros compuestos importantes para la prevención de diabetes.

Ventajas medioambientales

Las algas hacen la fotosíntesis, como las plantas, y por lo tanto, reducen la cantidad de CO2 en la atmósfera. Se cree que fueron las primeras algas que aumentaron el nivel de oxígeno en el aire y que hicieron posible la vida fuera del mar cuando la vida en nuestro planeta era todavía bebé. También tienen la capacidad de absorver grandes concentraciones de nitrógeno, fósforo y metales pesados, lo que las hace ideales para limpiar nuestros océanos.

Otras ventajas

Uno de los mayores problemas del mundo actual es el espacio necesario para la agricultura, que es cada vez más escaso. Para cultivar algas, se necesita mucho menos espacio, y como alrededor del 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por agua, tendríamos espacio de sobra para cultivar. Las algas aprovechan mucho más los nutrientes que absorven que la mayoría de los alimentos terrestres, lo que las hace ideales para sustituir la agricultura tradicional. Además, dan abrigo a peces más pequeños, y así protege la biodiversidad en el medio aquático.

Otro problema fundamental es el agotamiento de recursos como el fósforo y combustibles fósiles, que pueden tener graves consecuencias en los próximos años. Las algas, que absorven fósforo y otros elementos con mucha facilidad, pueden ser una fuente de estos materiales, y pueden ser utilizadas en la producción de biocombustibles y bioplásticos.

Desventajas

Una importante desventaja del consumo de algas es que algunas especies tienen mucho yodo, lo que puede tener graves consecuencias para la salud. Otra desventaja, según algunos estudios, es que hay algas que liberan halocarbonos o CFCs, unos tipos de gases muy peligrosos para la capa de ozono. Sin embargo, la producción y el consumo equilibrado y variado de diferentes especies anularía estos riesgos.

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